1. Se democratizó el espacio. Las ciudades, barrios y comunidades tienen un equilibrio muy frágil, logrado durante muchos años. Este equilibrio incluye una lucha de poder constante por los escasos metros cuadrados disponibles para hacer comercio ambulante. Los comerciantes originales, los de los biónicos, salchipulpos, cañas y tacos, que han luchado años por conservar celosamente los poquísimos metros cuadrados de la salida del atrio del templo, vieron sus ventas bajar cuando sus competidores (aunque vendieran otras cosas) tuvieron más espacio e igualdad de oportunidades para vender. Podemos esperar una rotunda negativa de estos comerciantes (que monopolizan el espacio del atrio) para continuar con este esquema más democrático y de igualdad de oportunidades.
2. Faltó actividad “entre misas” frente al atrio. Seguramente el Señor Cura R.P. estará muy contento de que no se meta el olor a garnacha al templo, pero quienes pasaron caminando o en coche se desconcertaron de tanto espacio y tranquilidad y hasta dudaron de que hubiera misa. Una solución es regresar a los comerciantes a donde estaban pero 3 o 4 metros más adentro de la calle, dejando sólo un carril de circulación y poner mesas o bancas del otro lado.
3. Recolección de material orgánico. Muy buena parte de los residuos de los comerciantes podría ser separado y utilizado como material de composta. Los comerciantes que traían bolsas de basura revolvieron todo.
4. Oposición automática de vecinos. Falto sólo una vecina de ser informada de la propuesta y estuvo muy cerca de ponerse en pié de guerra. Irónicamente fue la que más aumentó sus ventas y ahora es nuestra más fiel seguidora. Es conveniente hacer un panfleto o algo que nos asegure que no habrá sorpresas de este tipo.
5. Los comerciantes tienen algunas prácticas poco sustentable. Aunque probablemente sea un paso más adelante cuando se logre esto, los productos que venden los comerciantes y la manera en que lo hacen es ejemplo de lo que no se debe hacer: grasa excesiva, condiciones de higiene dudosas, platos de unicel y bolsas indiscriminadamente, focos de 100 watts.
6. Obstáculos ignotos. Varias viejitas se tropezaron con las bancas, parece que no ven bien y no esperaban encontrar ese cómodo obstáculo en su camino. Sería buena idea ponerlas en donde no se pueda tropezar la gente.
7. Encuestas. Era buena oportunidad para sistematizar una encuesta. No todo se puede.
2. Faltó actividad “entre misas” frente al atrio. Seguramente el Señor Cura R.P. estará muy contento de que no se meta el olor a garnacha al templo, pero quienes pasaron caminando o en coche se desconcertaron de tanto espacio y tranquilidad y hasta dudaron de que hubiera misa. Una solución es regresar a los comerciantes a donde estaban pero 3 o 4 metros más adentro de la calle, dejando sólo un carril de circulación y poner mesas o bancas del otro lado.
3. Recolección de material orgánico. Muy buena parte de los residuos de los comerciantes podría ser separado y utilizado como material de composta. Los comerciantes que traían bolsas de basura revolvieron todo.
4. Oposición automática de vecinos. Falto sólo una vecina de ser informada de la propuesta y estuvo muy cerca de ponerse en pié de guerra. Irónicamente fue la que más aumentó sus ventas y ahora es nuestra más fiel seguidora. Es conveniente hacer un panfleto o algo que nos asegure que no habrá sorpresas de este tipo.
5. Los comerciantes tienen algunas prácticas poco sustentable. Aunque probablemente sea un paso más adelante cuando se logre esto, los productos que venden los comerciantes y la manera en que lo hacen es ejemplo de lo que no se debe hacer: grasa excesiva, condiciones de higiene dudosas, platos de unicel y bolsas indiscriminadamente, focos de 100 watts.
6. Obstáculos ignotos. Varias viejitas se tropezaron con las bancas, parece que no ven bien y no esperaban encontrar ese cómodo obstáculo en su camino. Sería buena idea ponerlas en donde no se pueda tropezar la gente.
7. Encuestas. Era buena oportunidad para sistematizar una encuesta. No todo se puede.
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